Finca Giró, Puigdàlber (Barcelona)

Pasión por la Finca Giró de Puigdàlber (Barcelona) y el vino del Penedes.

A pesar de que no soy muy aficionada a beber en general ni al vino en particular, me encanta el turismo relacionado con la enología. Quizás es porque mi padre proviene de tierra de viñedos y algo llevo en la sangre. El caso es que me fascina todo, los campos, los colores que toman las uvas, las bodegas, el proceso de fermentación, la diferencia entre las maderas de las barricas y al final, los diferentes resultados, los vinos con aguja, los suaves, los secos, los blancos, los tintos, los rosados. Es una mezcla de química y arte, de tradición y tecnología que resulta asombrosa.

giro-del-gorner-botellaCuando era pequeña me parecía increíble que de esas ramas secas y retorcidas que eran las cepas en invierno fuera a salir nada. Eran una especie de tronco feo y a simple vista para el ignorante del asunto, muertas. Yo pensaba que aquello habría que arrancarlo y plantar otras nuevas, pero no. Curiosamente, cada año en cuanto llegaba la primavera, las hojas volvían a salir. Las cepas retorcidas y oscuras se envolvían de hojas de un verde luminoso, precioso, que se enredaba entre los cables dispuestos en hileras y llenaban el campo de frescor. Y poco a poco salían las uvas. Algunas verdes, otras negras, en racimos gordos y jugosos medio escondidos entre las hojas, pero demostrando que las cepas estaban llenas de vida y dispuestas a dar sus mejores frutos un año más. Yo, como niña que era, a veces robaba unas pocas para comerlas, así tan dulces. Y cuando me llevaban a la prensa, qué bueno me sabía el mosto de la primera prensa entre los barriles que eran mucho más grandes que yo. Quizás de esos recuerdos me venga ahora el gusto por visitar bodegas y dejarme empapar por sus olores, sus colores y su historia.

En los últimos años el turismo del vino se ha ido poniendo de moda y ahora es bastante común visitar bodegas y viñedos como parte del recorrido por ciertas tierras, alejándose un poco de lo más manido y explotado de las ciudades, tomando un tiempo de paz, un remanso de silencio y de calma en medio de la vorágine que es la vida moderna. Así se puede conocer un poco más de la tierra en su más profunda expresión, ver cómo se trabaja y cómo se sufre y se disfruta con ella. En primavera las cepas se llenan de hojas y empiezan a salir los racimos y los paseos entre los surcos son una gozada. Los olores se multiplican en este tipo de viajes y la nariz se afina. El campo, las hojas verdes, la madera de los barriles y desde luego el vino tienen aromas que para los de ciudad son extraños y maravillosos. Merece la pena dejarse embriagar por ellos más que por el vino en sí.

Una de las comarcas con más nombre en el mundo de la enología es la del Penedés. Sus blancos de aguja y sus cavas son famosos merecidamente. La tierra llena de historia, el precioso entorno y el clima suave son buenos compañeros de viaje.

Y todo esto, podemos encontrarlo en Puigdàlber (Barcelona), donde la tradición vinícola nos abre las puertas y nos recibe para mostrarnos cómo la familia Giró ha cuidado su tierra y su cultura con todo el mimo y el amor que pone la gente que ha labrado la tierra durante generaciones. En ella podemos encontrar la historia hecha vino a través de sus fincas y su bella masía de tradición catalana, donde las nuevas tecnologías les ayudan a conseguir unos productos a la altura de las expectativas del viajero, el que se llevará una experiencia de lo más enriquecedora para el paladar y el espíritu.

Giró del Gorner
Masia Giró del Gorner
08797, Puigdàlber (Barcelona)
España (DO PENEDÉS)
tel.: 938988032