Lugares cercanos a Puigàlber (BCN)

Una de las ventajas de visitar una zona tan rica como la de Puigàlber (Barcelona) es que se pueden hacer unas bonitas excursiones a poca distancia de nuestro punto de partida. Hay tanto que ver que es posible que haya que repetir la escapada para poder abarcar tanta historia y diferentes planes.

Si el fin de semana nos da la vena cultural y queremos empaparnos de la cultura y la historia de la comarca, escuchando el sutil rumor de las piedras que conforman las obras de arte, tenemos una oportunidad única porque los pueblos de alrededor nos ofrecen auténticos viajes al pasado.

stperederiudebitlles-bcnEn Sant Pere de Riudebitlles podemos pasear por un casco antiguo que estuvo formado por palacios góticos, de los que aún se conserva buena parte y que con sus pintorescas calles estrechas y empedradas nos darán una fotografía del pasado medieval de la villa. Podemos acercarnos al Río Bitlles que da nombre al pueblo y que baña con fuentes naturales toda su ribera.

Vilafranca del Penedés (Barcelona) es un municipio de la provincia de Barcelona de origen medieval (la historia conocida se remonta al siglo XII) donde podemos encontrar numerosos edificios de esta época e iglesias Góticas, el Palacio de los Condes Reales y el Palacio Baltà, pero entre ellas, las que destaca es la Basílica de santa María, construida sobre otra anterior. Es una joya del gótico, con bóvedas de crucería y contrafuertes interiores a cuyos lados se encuentran las capillas laterales. En su puerta lateral se encuentran unas policromías románicas propias del comienzo de la construcción. También conserva en su interior el grupo escultórico El entierro de Cristo, salvado de la quema que se realizó durante la guerra civil española y que por desgracia destruyó otras muchas obras de arte que tenía. Pero lo más destacado es su torre octogonal con campanario, símbolo de la ciudad.

monumento-als-castellers-vilafrancaTambién en el centro de la localidad podemos visitar el Museo de Vilafranca, donde está incluido el Museo del Vino. Y si tenemos el espíritu libre, simplemente un paseo por el casco histórico nos desvelará bonitos rincones que se irán descubriendo solos. Por ejemplo, de camino a la Basílica podemos acceder por el Carreró de la Torre, una pintoresca y estrecha calle de estilo totalmente medieval que nos trasladará a otro tiempo con las rejas de sus ventanas y las flores y helechos que cuelgan de ellas. Y a modo de curiosidad, en medio de este enjambre de calles y plazas que nos hacen imaginarnos en el medievo, podemos encontrarnos con el monumento a Els Castellers, que destaca la tradición de la ciudad en la construcción de estas torres humanas que han sido declaradas Patrimonio Inmaterial por la Unesco.

De camino entre Villafranca y San Martí Sarroca, se encuentra la masía de Can Llèo, también de origen medieval. Está rodeada de campos de viñas y un pequeño bosque de pinos y encinas. La masía de planta rectangular está flanqueada por dos torres y tiene agregadas algunas dependencias más que se usan para los aperos y herramientas que se necesitan en el tratamiento de las viñas. Lo más destacable es la capilla anexa al conjunto de la masía, proveniente del siglo XVIII dedicada a la Mare de Déu del Roser. Podemos parar a verlo antes de seguir camino hasta San Martí, pueblo presidido desde lo alto de un pequeño monte por el conjunto monumental que consta de un castillo del siglo X y la iglesia de Santa María, joya del románico del siglo XII.

Como curiosidad, en el pequeño y tranquilo pueblo de Sant Quintí de Mediona donde se puede seguir la línea medieval de la zona y de nuestro recorrido, también hay un conjunto de cuevas subterráneas llamadas Coves de Deus que se han adaptado a las visitas, por lo que se encuentran iluminadas y cuentan con fuentes y lagos. En la superficie del pueblo, por encima de las grutas, aún quedan restos del castillo y la iglesia que formaron parte de un priorato benedictino.

Seguro que después de estas rutas cerca de Barcelona llenas de historia y de arte, de iglesias, castillos y callejuelas, se nos ha abierto el apetito. No será difícil encontrar un sitio donde comer, ya que todos estos pequeños pueblos tienen muchos restaurantes dispuestos a ofrecernos la mejor gastronomía local regada por todos los vinos que de alguna manera nos han acompañado en la ruta, ya que las viñas y las bodegas son visibles (y visitables) en cualquiera de estas poblaciones.